Indesa celebró ayer la segunda edición del Langile Eguna, una jornada muy especial que reunió a alrededor de 500 personas en el Palacio Europa. Un encuentro pensado para reconocer, compartir y, sobre todo, poner en valor a quienes hacen posible el día a día de la organización.
Bajo una narrativa que invitaba a viajar al corazón de Indesa, el evento se convirtió en un recorrido emocional por la esencia de la entidad: sus personas. Un viaje simbólico que conectó con el orgullo de pertenencia y con el impacto real que genera el trabajo de cada equipo.
El encargado de pilotar este viaje fue el humorista y comunicador Julen Axpe, que logró algo nada fácil: hacernos reír, reflexionar y emocionarnos a partes iguales. Su intervención, que culminó con un poema especialmente dedicado a Indesa, puso voz a muchos de los sentimientos compartidos durante la jornada.
Uno de los momentos más significativos del evento fue el bloque de reconocimientos. Personas de diferentes áreas recibieron un homenaje por su trayectoria, implicación y aportación a la organización. Un gesto sencillo, pero cargado de significado, que visibiliza historias que muchas veces pasan desapercibidas en el día a día.
Durante la jornada también hubo espacio para una parada muy especial: un momento de recuerdo compartido para las personas que han formado parte de Indesa y que ya no están. Un instante vivido desde el respeto y el cariño, que permitió reconocer su huella dentro de la organización.
El Langile Eguna volvió a ser también un espacio de encuentro entre compañeros y compañeras, donde compartir experiencias más allá del trabajo y reforzar los vínculos que hacen de Indesa una empresa grande, diversa y con un fuerte compromiso social.
Con esta segunda edición, Indesa consolida una iniciativa que refuerza su cultura organizativa y su apuesta por poner a las personas en el centro, reconociendo no solo el trabajo que realizan, sino también el valor que aportan a una organización que es, ante todo, una comunidad.