NOMBRE:
Sophie Ngo Wonyou
ÁREA DE TRABAJO:
Recepción
PUESTO:
Técnico Operaria cualificada
ANTIGÜEDAD EN INDESA:
5 años
Presentación
Me llamo Sophie Ngo Wonyou y soy de Eseka, una ciudad de Camerún. Hace 16 años llegué a Vitoria-Gasteiz.
He estudiado Administración, Contabilidad y Fiscalidad. Durante mi formación era la única persona que venía de otro país y, a veces, me preguntaban si entendía las explicaciones. Yo sacaba buenas notas y fui aprobando todo sin repetir. Me siento muy orgullosa de todo lo que me he esforzado y de haber llegado hasta aquí.
Empecé haciendo prácticas en INDESA y, desde entonces, he seguido trabajando en la empresa.
¿Cómo empezaste en Indesa?
Cuando terminé mi formación, empecé las prácticas en las oficinas centrales. Después surgió la oportunidad de cubrir una baja y me quedé unos cinco o seis meses más.
De aquella etapa recuerdo, sobre todo, a mis compañeros y compañeras, que fueron muy amables conmigo. Leire, la directora financiera, me ayudó mucho a ganar seguridad. Javi, el responsable del área de Limpieza, es un sol. También recuerdo con mucho cariño a Iñaki Uribarri, Juan Caño, Virginia, Eva, Mar, Raquel, Itxaso, Andrea, Mónica, Jesús y Miguel Ángel.
Y a mi Pilu, que la llevo en el corazón. Ella me formó y me enseñó muchísimo de lo que sé. Por eso le tengo tanto cariño. Además, cuando me fui de las oficinas, tuvieron un detalle muy bonito conmigo.
Después trabajé en las residencias de Abetxuko, Lakua y Abetxuko. Ahora llevo tres años en la residencia de Sallurtegui, donde me siento muy a gusto. El ambiente es muy familiar, como estar en casa. La verdad es que en todos los centros me he sentido bien y voy a trabajar contenta y agradecida.
¡Hasta me han puesto el apodo de «Sofía, la más fashion de INDESA»! Y a mí me hace mucha ilusión.
¿Qué es lo que más valoras de tu trabajo en Indesa?
Lo que más valoro es la seguridad y la oportunidad de trabajar en un momento en el que pensaba que ya no iba a poder hacerlo. Para mí, INDESA significa mucho porque me ha dado una segunda oportunidad.
La confianza que han depositado en mí me ha ayudado a sentirme más segura. Cada vez que me llaman para trabajar, siento que cuentan conmigo, y eso lo valoro muchísimo.
¿Con qué disfrutas fuera del trabajo?
Me gusta ir a la iglesia, rezar, pasar tiempo con mi hija, ir de compras y salir a comer o cenar a restaurantes.
Algo que me llamó mucho la atención al llegar fue la relación con los perros. En mi país les tenía miedo porque podían morder y transmitir enfermedades. Aquí me sorprendió ver cómo forman parte de la familia. ¡Hasta tienen pasaporte! De momento no quiero tener ninguno, pero ya me he atrevido a acariciarlos —dice entre risas—.
¿Qué crees que la sociedad debería entender mejor sobre las personas con discapacidad?
Que las personas con discapacidad podemos trabajar y tenemos mucho que aportar. A veces necesitamos que el puesto se adapte a nuestras necesidades para poder hacer nuestro trabajo.
En mi caso, trabajar me ayuda a sentirme mejor y a no estar pensando constantemente en mi enfermedad. Por eso quiero seguir trabajando: porque me hace bien.
Cuando llegas a otro país con ilusión y, de repente, aparece una enfermedad que cambia tu vida, no es fácil. Hay cosas que antes hacías sola y para las que empiezas a necesitar ayuda. Además, recibir críticas o insultos puede hacerte mucho daño.
Me gustaría que hubiera más comprensión, que se nos escuchara y que se confiara en nosotras. Contar con apoyo y oportunidades ayuda mucho a recuperar la confianza y seguir adelante.
¿Cuál es tu serie, película o canción favorita?
Me gustan mucho las canciones de la iglesia. Las escucho sobre todo por las mañanas porque me dan seguridad para afrontar el día.